Con más de 69.000 votos, el líder del movimiento motero transformó el descontento vial en poder político. Su agenda contra los abusos en fotomultas, patios y mal estado de las vías busca escalar al plano nacional.
Julián Forero, conocido popularmente como «Fuchi», pasó de encabezar caravanas y protestas ciudadanas sobre dos ruedas a convertirse en la mayor sorpresa política de la capital colombiana. En las elecciones territoriales, Forero alcanzó la curul como Concejal de Bogotá tras obtener una votación de 69.230 votos al frente de la lista del movimiento En Marcha, consolidándose como el candidato más votado de la corporación distrital sin contar con maquinarias políticas tradicionales.
Logros desde el movimiento social y gremial
El ascenso de «Fuchi» no se dio en los despachos, sino desde el liderazgo de Street Brothers, una de las organizaciones de motociclistas más influyentes del país. Entre sus principales ejecutorias y batallas ganadas destacan:
- La «Huequetón» y la visibilización del peligro vial: Lideró jornadas comunitarias para tapar baches e intervenir puntos críticos en la malla vial, obligando a las autoridades locales a priorizar obras de mantenimiento de emergencia.
- Freno a los abusos en operativos de tránsito: Documentó y denunció irregularidades en los procedimientos de inmovilización y grúas, logrando apertura de investigaciones disciplinarias a inspectores y agentes de tránsito.
- Control y veeduría a las fotomultas: Impulsó la revisión técnica de las cámaras de fotomando en la capital, exigiendo el cumplimiento de las normas de señalización y calibración fijadas por la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
- Exigencia de expedición del SOAT: Presionó mesas de concertación con la Superintendencia Financiera para frenar las barreras que imponían las aseguradoras en la expedición del Seguro Obligatorio.
Ejes de sus propuestas normativas
La agenda legislativa y de control político que promueve Forero busca reestructurar la relación entre los conductores y las autoridades de tránsito bajo cuatro pilares fundamentales:
- Reforma integral al sistema de Patios y Grúas: Reemplazar los cobros por días completos por tarifas fraccionadas por horas y establecer topes máximos para evitar que la inmovilización de vehículos se convierta en un negocio desproporcionado.
- Protección a la moto como herramienta laboral: Blindar legalmente a mensajeros, domiciliarios y usuarios de plataformas de transporte, oponiéndose a medidas restrictivas como el pico y placa o las prohibiciones de parrillero.
- Fondo vial financiado por el recaudo de sanciones: Destinar un porcentaje obligatorio de las multas de tránsito y peajes a la atención inmediata de la infraestructura y señalización reflectiva.
- Pedagogía frente a la sanción económica: Reformar los esquemas de expedición de licencias para priorizar la capacitación práctica en conducción defensiva antes que el incremento desmedido de las multas.
Impacto nacional: La necesidad de una vocería para regiones como el Huila
El fenómeno político liderado por Julián Forero trasciende la capital y sienta un precedente para todo el país. En departamentos como el Huila, donde la motocicleta constituye el principal medio de transporte familiar y la herramienta de trabajo esencial para la productividad agrícola y urbana, la falta de una representación política clara ha dejado desprotegidos a miles de conductores.
En los municipios huilenses —donde los altos costos de los trámites, las fallas recurrentes en la infraestructura vial rural y la persecución en los operativos de tránsito impactan directamente el bolsillo de los trabajadores— resulta indispensable articular liderazgos que lleven estas banderas a los concejos locales y al Congreso de la República. El caso de «Fuchi» demuestra que la organización gremial y la veeduría ciudadana pueden convertirse en una fuerza democrática capaz de exigir vías dignas, garantías laborales y justicia tarifaria para el gremio motero en cada rincón del territorio nacional.