Neiva, 6 de noviembre de 2026. En medio de las tensiones políticas, los debates sobre los modelos de seguridad y las movilizaciones sociales que agitan el panorama nacional y regional, la representante a la Cámara ha alzado la voz con una postura clara y de profunda reflexión ética. A través de sus pronunciamientos públicos, la congresista ha puesto sobre la mesa tres banderas fundamentales para el Huila y el país: la defensa ambiental de los territorios, el rechazo a la estigmatización de la protesta y un llamado urgente a priorizar la paz por encima de cualquier polarización partidista.

Defensa del agua y las montañas del Huila
Frente a las amenazas extractivistas y los proyectos que ponen en riesgo los recursos naturales del departamento, la postura de la representante ha sido de alerta y vehemencia. Con la consigna “Están haciendo cuentas con nuestras montañas”, la congresista advirtió sobre los peligros que acechan a los ecosistemas opitas, ratificando su compromiso de proteger los caudales y fuentes hídricas de la región. Para las comunidades locales, este posicionamiento resuena en un territorio donde la defensa del agua y la tierra ha sido históricamente una causa de supervivencia y dignidad.
Coherencia ética y rechazo a la estigmatización
En el plano político y social, la parlamentaria cuestionó con dureza a quienes promueven discursos beligerantes o descalifican a la ciudadanía que sale a exigir sus derechos. Bajo la premisa de que se convoca a la confrontación con «hijos ajenos», criticó la estigmatización de la protesta social y la criminalización de la exigencia de paz, frente a lo cual proclamó la resistencia civil y pacífica como un derecho democrático.
Una reflexión que interpela al país
Quizás uno de los llamados más reflexivos de su intervención apunta al plano humano y colectivo frente a la polarización que rodea los procesos de paz. Planteando una analogía sobre cómo se percibe la violencia desde afuera, la representante invitó a la sociedad a meditar sobre el valor de la vida:
“¿Qué pensarían los marcianos si ven a los terrícolas celebrando la muerte de la paz? En un país que lleva décadas enterrando a sus muertos, ¿qué tal si celebráramos con ese mismo entusiasmo el fin de la guerra? Es ese el que debería ser un propósito de país. ¡No es cuestión ni siquiera de política, es de qué clase de seres humanos son!”
Con este mensaje, el llamado busca sacudir a la opinión pública para dejar de lado los sectarismos y entender que la construcción de la paz y la protección de los recursos naturales no pertenecen a una ideología particular, sino a una obligación ética con las presentes y futuras generaciones.