Por: Redacción Portal Informativo – Análisis Especial
En un acto que reafirma el compromiso del Gobierno Nacional con la justicia social, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, y el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Felipe Harman, entregaron formalmente el predio Hacienda Miralindo, ubicado en La Virginia, Risaralda. Esta entrega de 582 hectáreas marca un hito en el fortalecimiento de la economía campesina y el acceso a la tierra para quienes han sido históricamente excluidos.


Justicia para las comunidades organizadas
La Hacienda Miralindo no será entregada de forma individual, sino que fortalecerá a asociaciones rurales organizadas del departamento. El proceso prioriza a:
- Víctimas del conflicto armado.
- Mujeres rurales.
- Comunidades étnicas.
Esta decisión busca que la tierra se convierta en un motor de desarrollo colectivo, donde el cooperativismo permita a los nuevos propietarios competir en mejores condiciones en el mercado nacional.
La procedencia: Un fruto de la Reforma Agraria
La entrega de este predio proviene de la gestión del Fondo de Tierras, bajo la implementación del punto uno del Acuerdo de Paz. La Hacienda Miralindo pasa de ser un activo en manos del Estado a ser una despensa productiva que garantizará la soberanía alimentaria de la región del Eje Cafetero.
El reto de la continuidad: Más allá de los títulos
Como se ha discutido en espacios como el Encuentro de Jurisdicción Agraria, la entrega del título es solo el comienzo. Para que este proyecto sea exitoso a largo plazo, se requiere una continuidad institucional que trascienda el gobierno actual:
- Asistencia Técnica Permanente: Es vital que el próximo gobierno mantenga el apoyo del SENA y las secretarías de agricultura para que estas 582 hectáreas sean altamente productivas.
- Seguridad Jurídica: La formalización debe ir acompañada de una justicia agraria que proteja al campesino ante futuros conflictos de tierras.
- Infraestructura y Mercadeo: Al igual que en el Huila se trabaja en mesas de conectividad vial, Risaralda necesitará garantizar que los productos de Miralindo lleguen a los centros de consumo de forma eficiente.
Un modelo para el país
Lo que hoy sucede en La Virginia es un reflejo de lo que se busca en todo el territorio nacional: transformar predios emblemáticos en símbolos de paz y productividad. Con seguridad jurídica y tierra propia, el campesinado colombiano demuestra que, con dignidad, se cumple la promesa de volver al campo el corazón de la vida nacional.