TELLO, HUILA.— Donde antes reinaba el olvido, la maleza y los escombros, hoy late un proyecto de vida colectiva. Un grupo de familias campesinas, integradas en la Cooperativa Red Solidaria, ha transformado la realidad de la Hacienda La Paz y otros predios en el municipio de Tello. Sin embargo, su labor de reconstrucción hoy se enfrenta a una amenaza que pone en riesgo su seguridad y el futuro de sus hijos.
El milagro de la recuperación colectiva
Cuando los beneficiarios llegaron a los predios el 3 de diciembre de 2024, el panorama era desolador. «Recibimos esto abandonado prácticamente; la cacahuotera estaba caída y había basura por todos lados», relata uno de los trabajadores. Desde ese momento, la comunidad se organizó de manera voluntaria para limpiar, levantar cercas y recuperar los cultivos.
Hoy, el proyecto cuenta con aproximadamente 200 beneficiarios directos, organizados en 28 asociaciones que ya han aportado más de 3,000 jornales de trabajo. La dinámica es un ejemplo de economía circular y labor comunitaria: grupos de 20 a 30 personas rotan semanalmente para atender las tierras, mientras un equipo de mujeres se encarga de preparar los alimentos «con mucho amor» para sostener la jornada.
«No es un beneficio particular, es desarrollo regional»
Andrés Felipe Quintero Ortiz, representante de la cooperativa, explica que este proceso no se trata de intereses individuales. De los 1,280 asociados, los 200 seleccionados cumplen con todos los protocolos de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). «Lo que se ha proyectado no es trabajo particular, sino colectivo. Queremos que el norte del Huila, el oriente del Tolima y el occidente sean un eje de desarrollo central», afirma Quintero.

Una esperanza bajo asedio
A pesar de la transformación visible, la tensión ha crecido desde la madrugada del pasado domingo. Los campesinos denuncian que personas externas han ingresado a los predios de manera agresiva, destruyendo los alambres y desbaratando los cercos que con tanto esfuerzo se han levantado.
Yiber Vargas, presidenta del Consejo Directivo, y Florisel Buitrago, presidente de la junta de vigilancia, han expresado su profunda preocupación por la integridad física de las familias. «Es necesario que la Personería, la Inspección de Policía, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo tomen cartas en el asunto», señalan. Denuncian que, mientras la policía cataloga la situación como una «manifestación pacífica», los trabajadores enfrentan choques directos y sabotaje a sus labores diarias.


Un llamado al Gobierno del Cambio
Para los líderes de la Red Solidaria, este proyecto es la oportunidad de demostrar que el sector agropecuario puede tener una cara diferente. No piden «regalos», piden ser reconocidos como coequiperos en la construcción de proyectos de alto impacto.

«Aquí estas organizaciones le han puesto el hombro con amor y gallardía», concluye Florisel Buitrago, haciendo un llamado urgente a las autoridades para que garanticen la convivencia y el derecho de los campesinos a trabajar la tierra que han recuperado del abandono.
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