NEIVA | En una ofensiva contundente por la protección de los derechos de los más pequeños, la Policía Metropolitana de Neiva, a través de su Grupo de Protección a la Infancia y la Adolescencia, desplegó un operativo especial de control en los puntos más críticos de la ciudad.
Semáforos, plazas de mercado y parques principales fueron intervenidos para detectar y prevenir casos de mendicidad y explotación laboral infantil, una problemática que preocupa a las autoridades por el riesgo de vulneración al que son expuestos niños, niñas y adolescentes.
🛡️ Entornos seguros: El objetivo de la intervención
La Seccional de Protección y Servicios Especiales lideró estas acciones con un propósito claro: garantizar que las calles de Neiva dejen de ser un escenario de trabajo para los menores.
- Controles en vía pública: Vigilancia permanente en intersecciones viales donde se reporta la presencia de menores pidiendo dinero.
- Plazas de mercado y parques: Verificación de que no existan niños realizando labores de carga o ventas informales que afecten su desarrollo y escolaridad.
- Restablecimiento de derechos: Las actividades se realizan en coordinación con las autoridades competentes para asegurar que, en caso de hallazgo, los menores reciban atención inmediata.
🤝 Un llamado al corazón y a la denuncia
La Policía Nacional fue enfática en pedirle a los neivanos no fomentar la mendicidad. Aunque la intención del ciudadano sea ayudar, entregar dinero en los semáforos a menudo incentiva que los menores permanezcan en la calle bajo la mirada de adultos que podrían estar explotándolos.
«La invitación es a denunciar de manera oportuna a través de la línea 123. La protección de la niñez no es solo tarea de la Policía, es un compromiso de toda la sociedad», señalaron las autoridades de infancia y adolescencia.
Ver a un niño en un semáforo bajo el sol de Neiva nos duele a todos, pero la solución no es la moneda, es la institucionalidad. Estos operativos son necesarios para identificar si detrás de esa carita hay una red de explotación o una familia en extrema pobreza que necesita apoyo del Estado. La meta es clara: que los niños cambien los semáforos por las aulas de clase. ¡Bien por la Policía!



