NEIVA | En un tono de profunda preocupación y rechazo, el gobernador del Huila, Rodrigo Villalba Mosquera, rompió el silencio tras hacerse efectivo el retiro de la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA) del territorio departamental. El mandatario calificó la decisión del Gobierno Nacional como un riesgo innecesario, especialmente tras las constantes advertencias sobre el deterioro del orden público en el occidente del Huila.

Pese a que la Gobernación envió cartas «razonadas y argumentadas» al Ministerio de Defensa y al Comando del Ejército, la orden de retiro se ejecutó, dejando un vacío operativo que la región siente hoy más que nunca.



📉 ¿Qué pierde el Huila con la salida de la FUDRA?
La FUDRA no es una unidad común; es un componente de élite diseñado para reacciones inmediatas y operaciones de alto impacto.
- El Occidente desprotegido: Esta fuerza era el «muro de contención» contra las incursiones de disidencias provenientes del Cauca.
- Labor Extraordinaria: Según Villalba, la unidad había logrado imponer niveles de tranquilidad que hoy están bajo amenaza.
- Insuficiencia de refuerzos: Aunque Bogotá envió 8 pelotones (de los cuales 5 ya están en la zona), el Gobernador fue enfático: esta medida no reemplaza la capacidad operativa de la FUDRA.
💡Un portazo a la seguridad regional
El retiro de la FUDRA ocurre en el peor momento posible. Apenas hace unas horas reportábamos la desactivación de 18 artefactos explosivos en La Plata, una zona que colinda directamente con el Cauca.
Los puntos críticos de este conflicto institucional:
- Sordera Centralista: El Gobierno Nacional parece ignorar los llamados técnicos del Consejo Departamental de Seguridad. Retirar tropas élite de un corredor de movilidad del narcotráfico y las disidencias es, como mínimo, una apuesta arriesgada.
- Efecto «Efecto Espejo» con el Cauca: Si el Cauca arde, el occidente del Huila necesita su máximo escudo. Sin la FUDRA, el tiempo de respuesta ante hostigamientos o ataques a la población civil aumentará peligrosamente.
- Desgaste del Mando Local: Villalba queda en una posición difícil: tiene la responsabilidad de la seguridad, pero le quitan las herramientas para garantizarla.