BOGOTÁ | En el marco del prestigioso Foro de alto nivel CELAC-África 2026, el Gobierno de Colombia reveló cifras que marcan un antes y un después en la soberanía energética del país. Durante el panel «Transición energética justa y cierre de brechas», se confirmó que la nación ha logrado una expansión sin precedentes en sus fuentes de energía renovable no convencional.
📊 Una matriz eléctrica transformada
Rovitzon Ortíz, subdirector del sector, entregó un balance contundente que demuestra el acelerado cambio de la matriz energética nacional:
- Capacidad instalada: Colombia pasó de producir 200 megavatios en 2022 a superar los 3.600 megavatios en 2026.
- Crecimiento exponencial: Esto representa una multiplicación de más de 15 veces la capacidad instalada en solo cuatro años.
- Impacto real: Hoy, las energías limpias ya representan más del 15% de la matriz eléctrica nacional, reduciendo la dependencia de fuentes tradicionales.
🤝 El «Sur Global» une fuerzas
El Foro CELAC-África 2026 busca consolidar una hoja de ruta conjunta entre América Latina, el Caribe y África. El objetivo es potenciar la voz de estas regiones en la conversación global, realizando intercambios estratégicos que aseguren que la transición energética sea, ante todo, justa y equitativa.
🌍 Beneficio directo para los territorios
Más allá de los cables y las torres, la estrategia estatal se ha enfocado en el bienestar de las personas y el cierre de brechas sociales. Ortíz destacó que la transición está impulsando oportunidades en las zonas más apartadas del país:
- Se están financiando proyectos energéticos en 209 municipios.
- La cobertura alcanza ya a 25 departamentos, llevando energía limpia a comunidades que históricamente carecían de un servicio eficiente.
💡¿Qué significa esto para el Huila?
El Huila, con su alto potencial de radiación solar y recursos hídricos, se perfila como un actor clave en esta nueva matriz que ya supera los 3.600 megavatios. El hecho de que se prioricen 209 municipios sugiere que la inversión está llegando directamente a la provincia, permitiendo que la «transición justa» no sea solo un discurso de escritorio, sino una realidad en las facturas y en la calidad de vida de los hogares rurales.

