Las cifras presentadas en el Encuentro Nacional de Gobernadores y Alcaldes revelan un aumento sin precedentes de las acciones armadas y los amedrentamientos, con fuerte incidencia en departamentos como el Huila.
Durante el Encuentro Nacional de Gobernadores y Alcaldes, se expusieron preocupantes cifras sobre la escalada de violencia en Colombia y su impacto en regiones del sur del país, donde el Huila enfrenta un escenario de riesgo por el avance del narcotráfico, los cultivos ilícitos y los hechos de violencia preelectoral.
Según el informe presentado, las acciones armadas de grupos armados organizados (GAO) aumentaron un 221,5 %, mientras los amedrentamientos contra líderes sociales y autoridades locales crecieron un 887 % en el periodo 2021–2025.
El documento señala que estos incrementos se concentran en zonas estratégicas de conexión territorial, como el sur del Huila, donde confluyen corredores hacia el Caquetá y el Putumayo, regiones históricamente afectadas por el conflicto y la presencia de economías ilegales.
La Fuerza Pública, blanco de los ataques
Las estadísticas también muestran un crecimiento en los ataques contra miembros de la Fuerza Pública, con altos niveles de asesinatos y heridos en operaciones desarrolladas en departamentos del sur.
El informe advierte que estos hechos “evidencian la materialización de intenciones criminales por afectar a quienes aportan experiencia y liderazgo en el desarrollo de operaciones contra estructuras ilegales”.
El narcotráfico y los cultivos ilícitos amenazan los ecosistemas huilenses
De acuerdo con el monitoreo del SIMCI y la UNODC, el 48 % del área sembrada de coca en 2025 se encuentra en zonas de manejo especial, incluyendo resguardos indígenas, parques naturales y territorios afrodescendientes.
El Huila, aunque no es uno de los mayores productores, funciona como corredor de tránsito para el transporte de insumos y productos derivados de la coca hacia el Pacífico y el interior del país.
Además, el cultivo de hoja de coca sigue desplazando a la agricultura tradicional, afectando cultivos como el maíz, la yuca y los cítricos, claves para la seguridad alimentaria regional.
La Gobernación del Huila y los alcaldes asistentes al encuentro coincidieron en la necesidad de fortalecer la presencia institucional en el territorio y apoyar proyectos agrícolas sostenibles como alternativa a las economías ilegales.
Una política integral para el sur del país
Los mandatarios locales enfatizaron que la seguridad debe abordarse de manera integral, combinando acciones militares, inversión social y desarrollo económico rural.
“La paz y la seguridad territorial deben construirse desde las regiones, con recursos, oportunidades y decisiones que fortalezcan a las comunidades”, concluyó uno de los gobernadores asistentes.
El Encuentro dejó claro que el Huila no es ajeno a la crisis de seguridad, y que los esfuerzos por un Huila Grande y en paz requieren la articulación constante entre los gobiernos locales y nacionales.