En un grave suceso que pone en evidencia la crisis de orden público en el suroccidente del Huila, más de 500 campesinos del corregimiento de Belén, en La Plata, protagonizaron una asonada contra tropas del Ejército. Las autoridades confirmaron que los agricultores fueron constreñidos por disidencias de las FARC para impedir operativos militares, lo que marca la quinta vez que ocurre un incidente de este tipo en la zona.
Gobierno Departamental y Alcalde Advierten sobre Crisis Humanitaria
Tras el incidente, el gobernador del Huila, Rodrigo Villalba Mosquera, lideró un consejo de seguridad y declaró que la población civil está «entre la espada y la pared». Villalba afirmó que los campesinos actúan en contra de su voluntad y anunció que se enviará una unidad especial de la Policía Nacional para reforzar la seguridad.
Por su parte, el alcalde de La Plata, Camilo Ospina, expresó su preocupación por la paralización de la economía local. El bloqueo de las vías ha impedido a los agricultores sacar su producción, lo que ha llevado al cierre del comercio en el corregimiento de Belén. El alcalde solicitó la intervención del Gobierno Nacional y advirtió sobre el riesgo de un desplazamiento masivo de las 16,000 personas que habitan la zona.
Llamado de la Gobernación a Organismos Internacionales
El secretario de Gobierno del Huila, Juan Carlos Casallas, hizo un llamado a organismos como la Cruz Roja Internacional, Naciones Unidas y la Defensoría del Pueblo para que verifiquen la situación de constreñimiento a la que está sometida la población. Casallas enfatizó que, aunque entiende el temor de la comunidad, no se pueden permitir actos de violencia contra la Fuerza Pública.
El coronel Henry Herrera Arenas, comandante de la Sexta Brigada, confirmó que la asonada fue promovida por el grupo disidente ‘Hernando González Acosta’, que utiliza la presión y las amenazas para obstaculizar la labor del Ejército contra el narcotráfico. El oficial señaló que los soldados, a pesar de ser víctimas de estas asonadas, han optado por no responder con violencia, reconociendo que la comunidad actúa bajo coerción.

