El gobierno de Gustavo Petro ha puesto en marcha una de sus promesas de campaña más ambiciosas: reivindicar al campesinado y consolidarlo como el verdadero pilar de una Colombia que aspira a ser una potencia mundial de la vida. Esta visión, inspirada en la frase «Cuando el campesinado levanta la bandera nacional, se construye una Nación», de la filósofa Hannah Arendt, se materializa en una serie de acciones concretas, entre las que destaca el posible rescate de la empresa Monómeros S.A. .
El Rol Estratégico de Monómeros S.A.
El gobierno colombiano está avanzando en la potencial adquisición de Monómeros S.A., una empresa petroquímica clave en la producción de fertilizantes. Esta decisión estratégica busca varios objetivos:
- Reducir los costos de los fertilizantes: Al controlar la producción, el gobierno busca garantizar que los campesinos puedan acceder a insumos a precios más justos, lo que impactaría directamente en la rentabilidad de sus cultivos y en la seguridad alimentaria del país.
- Dignificar al sector agrario: A través de la entrega de tierras de la Reforma Agraria y de un modelo de producción más equitativo, el gobierno busca romper con el ciclo de pobreza y exclusión que ha afectado al campo durante décadas.
- Exportar a la región: A largo plazo, el gobierno planea convertir a Monómeros en una empresa que no solo abastezca al mercado nacional, sino que también exporte fertilizantes a países hermanos, fortaleciendo así la integración regional y el comercio justo.
Viabilidad y Potencial de Crecimiento
Tras una reciente visita a las instalaciones de la empresa, el gobierno ha confirmado que, a pesar de las adversidades y de la situación financiera crítica que ha enfrentado en los últimos años, Monómeros S.A. es una empresa viable y con un gran potencial de crecimiento. Esta afirmación contrarresta los rumores y las presiones de otros sectores que, según la administración, estarían buscando el fracaso de la empresa para apoderarse de su mercado.
La apuesta por Monómeros es un paso fundamental para alcanzar la soberanía agraria. Un campo fuerte, con insumos asequibles y un apoyo real del Estado, es la base para construir una paz duradera y un país más equitativo. La Reforma Agraria y el rescate de empresas estratégicas como Monómeros son dos caras de la misma moneda: la dignificación del campesinado.