Bogotá, 30 de julio de 2025. En un avance significativo para los diálogos de paz en Colombia, el Gobierno Nacional y la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano (CNEB) han establecido y protocolizado la ruta para la entrega, verificación y destrucción de aproximadamente 13.8 toneladas de material de guerra. Este hito, que busca desescalar la violencia y construir confianza, se desarrollará principalmente en los departamentos de Nariño y Putumayo.
El material bélico, compuesto por 10.1 toneladas en Nariño y 3.7 toneladas en Putumayo, representa un volumen considerable de elementos que han estado al servicio de la confrontación armada. La relevancia de este proceso radica no solo en la cantidad, sino en el mensaje de compromiso con la reducción de la capacidad de fuego de los grupos armados ilegales.

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Un Protocolo con Respaldo Internacional y Cronograma Definido
El protocolo para esta operación de destrucción de material de guerra fue firmado el pasado 19 de julio, tras intensas negociaciones en el marco de las Mesas de Diálogo de Paz. Este acuerdo cuenta con un robusto respaldo internacional, lo que le otorga una mayor legitimidad y transparencia. Países y organizaciones observadoras clave en este proceso incluyen a Venezuela, Suiza, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP/OEA) y la Organización de las Naciones Unidas en Colombia (ONU Colombia).
La participación de estos actores internacionales es fundamental para la veeduría y verificación, asegurando que el proceso se realice de manera adecuada y conforme a lo pactado. El documento incluye un cronograma detallado que regirá todas las etapas de la entrega, verificación y destrucción, garantizando la planificación y ejecución ordenada de las acciones.
El Rol de la Fuerza Pública y el Compromiso del Gobierno
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, se pronunció sobre este avance, reafirmando el compromiso del Estado con la seguridad y la protección de los ciudadanos. “Toda la Fuerza Pública dará todas las garantías que se acuerden acorde a la Constitución y la ley, y seguirá cumpliendo su misión de proteger a la población civil de los fenómenos criminales”, manifestó Sánchez Suárez. Sus palabras subrayan el equilibrio entre la voluntad de diálogo y la inquebrantable misión constitucional de las Fuerzas Armadas.
Este paso demuestra el trabajo coordinado y los esfuerzos diplomáticos adelantados por el Gobierno Nacional en su búsqueda de la «paz total». La materialización de este tipo de acuerdos, que implican la dejación de armamento, es un indicador tangible del progreso en las negociaciones y genera expectativas positivas sobre la reducción de la violencia en las regiones más afectadas por el conflicto. El proceso de destrucción de este material de guerra se espera que reduzca los riesgos para las comunidades y abra nuevas vías para la consolidación de la paz territorial.